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Los errores y omisiones cometidos por el SHOA y la ONEMI el 27/02/2010

Talcahuano, Chile, el 27 de febrero de 2010

Muchos saben a estas alturas que las autoridades civiles y navales que debían velar por la seguridad de los chilenos fallaron durante el terremoto del 27 de febrero, pero muy pocos saben el detalle de los errores cometidos por estos. En un reportaje realizado por Ciper Chile, se detalla minuto a minuto el actuar del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA) y la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI), mostrando que muchos funcionarios a cargo esa noche, adolecían de una falta de preparación rayando en la incompetencia.

1. “Mira conchetumadre, esto es un terremoto grado IX a X”

El jefe de la ONEMI Bio Bio, Jorge Henríquez, fue el primer funcionario del organismo en dar cuenta de que el terremoto podría ser nefasto, calculando su magnitud entre IX a X grados en la escala de Mercalli.  Cuando la tierra aún descargaba latigazos, llamó al Centro de Alerta Teprana, en Santiago, que le indicaron que la información que tenían era de que el temblor era de grado VII.

Ante esto, Henríquez respondió con enojo “Mira conchetumadre, esto es un terremoto y es grado IX a X”. Aún así, su reporte no fue considerado por la ONEMI, que mantuvo su impresión de que el sismo en Concepción había alcanzado VII grados Mercalli.

2. Sólo 2 de 70 estaciones respondieron

El teniente primero Mario Andina, jefe subrogante del SHOA, tras determinar que tenía suficientes antecedentes para decretar alerta de (posible) tsunami, envió una advertencia a 70 destinatarios de la red naval y martítima Genmercalli.

Debido al corte generalizado en las comunicaciones, sólo dos recibieron el mensaje (Valparaíso y San Antonio). El SHOA no reparó en este problema y asumió que todas las estaciones habían recibido el mensaje.

3. Acusaciones cruzadas

Según el SHOA, 17 minutos después de ocurrido el terremoto, llamó a la ONEMI para dar la alerta de tsunami. Sin embargo, según el personal de la ONEMI, el SHOA llamó para indicar que el epicentro había sido en tierra y que descartaba una alerta de tsunami. Hasta el día de hoy, personal de ambas entidades contradicen sus versiones.

Hay que recordar que la ONEMI por ley debe esperar el aviso del SHOA para emitir una orden de evacuación. Eso aunque -irónicamente- la propia ONEMI educa a las autoridades locales y comunidades costeras para evacuar hacia zonas de altura apenas ocurrido un sismo.

4. Los tsunamis producidos por un sismo con epicentro en tierra son… ¿imposibles?

Un error de concepto cometido por los funcionarios de la ONEMI fue de que estaban convencidos de que con un epicentro en tierra era imposible que se generara un maremoto. Los jefes de turno del CAT, (Centro de Alerta Temprana) Osvaldo Malfanti y Paolo Marín, el jefe del CAT, Johaziel Jamett y hasta Carmen Fernández, Directora Nacional de la ONEMI, estaban convencidos de eso.

Los patrones de procedimiento del SHOA establecen que un tsunami se puede producir con epicentros en el lecho marino o en tierras cercanas a la costa. Al ubicar inicialmente el epicentro a 17 km tierra adentro, esto dio pie a que la ONEMI descartara de inmediato el riesgo de tsunami.

5. Perdido en la traducción

Vindell Hsu, geólogo del Centro de Observación de Tsunamis del Pacífico en Hawaii, EEUU, despachó un “mensaje de observación” con los primeros datos de magnitud y ubicación del sismo, 5 a 6 minutos de ocurrido el sismo, indicando al SHOA una “alta probabilidad de tsunami”.

Veintiún minutos después, Hsu llamó de nuevo al SHOA por teléfono para corroborar si su mensaje había sido comprendido. Debido a que el oceanógrafo del SHOA, el Cabo Jorge Araya, no hablaba inglés, Hsu le pidió al geofísico cubano Víctor Sardiña que le ratificara la información y enfatizarle la fuerza del sismo. El Cabo Araya respondió que las autoridades en Chile estaban al tanto del peligro.

A pesar de la información, nunca se dio la orden inmediata de evacuar la costa.

6. Sálvese quien pueda

Los efectivos de la Armada de turno en la Capitanía de Puerto de Constitución, pese a las advertencias del pescador Mario Quiroz de que habría un tsunami, se negaron de facilitarle un bote para rescatar a su familia y de evacuar a la población, respondiéndole que no había riesgo.

A las 3:55 AM, cuando llegaba la segunda marejada, los efectivos escaparon en una camioneta, sin prestar auxilio a los atrapados en el río Maule. Quiroz perdió a su mujer embarazada y a su hijo de 9 años, mientras su hija de 8 años figura en la lista de desaparecidos.

7. La torre de Babel

A 33 minutos de ocurrido el terremoto, la Onemi pidió al SHOA un fax confirmando la información que entregó previamente. Según la Onemi, de que no había alerta de tsunami. Según el SHOA, de que sí había alerta.

Lo único medianamente claro es que en la Onemi, ninguno de los directivos del CAT conocía los formatos oficiales de alerta de tsunami. De ahí que cuando llegó el documento a las 4:07 AM, efectivamente advirtiendo un posible maremoto, tanto el jefe de turno Osvaldo Malfanti como el jefe del CAT, Johaziel Jamett, desecharon la información.

Ambos declararían más tarde que la información entregada por el SHOA era ambigua. De ser así, tampoco cumplieron el protocolo de exigir que los datos fueran aclarados por la Armada.

Poco después llegaron al lugar el jefe de gabinete de la Onemi, Pedro Salamanca, y el propio subsecretario del interior, Patricio Rosende. Todos volvieron a revisar el fax enviado por el SHOA y también lo consideraron “ambiguo”, asumiendo que sólo era una especie de alistamiento en caso de que pudiera llegar a producirse una emergencia.

Según explicaron en la investigación judicial, la confusión se originó porque la Onemi maneja claves que distinguen entre alertas amarillas (preparación) y alerta roja (acción). Sin embargo, el SHOA sólo tiene dos estados: alerta de tsunami (posible tsunami) y alarma de tsunami (tsunami en curso). Cualquiera de las dos involucran evacuación.

8. ¿Quién dice la verdad?

Quienes estaban esa madrugada en el CAT dicen que tras leer el fax y ubicar el epicentro en un mapa, pidieron que llamaran por radio al SHOA para aclarar la situación y todos -incluyendo al subsecretario Rosende- escucharon a los marinos cuando respondieron que no habría tsunami por epicentro en tierra. En el SHOA niegan que eso haya ocurrido.

A su favor, el SHOA tiene las declaraciones de Carmen Fernández, quien asegura que mientras se dirigía de su casa hacia la ONEMI estuvo atenta a las comunicaciones por radio que entraban y salían de ONEMI y no escuchó que desde el CAT se pidiera alguna aclaración al SHOA o que esa unidad naval descartara el riesgo de tsunami.

9. “¿Cómo estamos para cancelar?”

Alrededor de diez minutos después de que una ola destruyera la mitad del pueblito de Bahía Cumberland en el archipiélago de Juan Fernández, el director del SHOA, comandante Mariano Rojas Bustos, preguntó en voz alta desde el centro de la sala SNAM (Sistema Nacional de Alarma de Maremotos): “¿Cómo estamos para cancelar?”.

Rojas interpretó el silencio del teniente Mario Andina y del capitán de corbeta Andrés Enríquez Olavarría como aprobación y canceló formalmente la “alerta de tsunami” que Andina había difundido 50 minutos antes y confirmado por fax, a petición de la ONEMI, 34 minutos atrás.

Cerca del mediodía, el SHOA se vino a enterar de la magnitud del desastre.

10. “Un problema menos”

Cuando Carmen Fernández llega a la ONEMI, lee el fax enviado por el SHOA. Al leer el encabezado, “Alerta de tsunami”, sopesó el tenor del documento y determinó que quizás habría que evacuar, pero en ese momento se escuchó por radio una comunicación del SHOA, descartando la probabilidad de un tsunami.

“Un problema menos”, dijo Fernández.

Según la investigación, el teniente Mario Andina canceló su propia alerta porque no sabía que la primera ola de un maremoto suele ser la más inofensiva y creyó que lo peor había pasado.

11. La única voz autorizada sobre tsunamis en el SHOA no fue escuchada

Cecilia Zelaya, oceanógrafa jefa de sección de tsunamis del SHAO, llegó a las oficinas de la ONEMI cerca de las 5 AM. Al revisar los datos recopilados por el mareógrafo de Talcahuano, determinó que la información era suficiente para elevar el status de alerta a “alarma de tsunami” y advirtió de ello al capitán Enríquez, asesor del director del SHOA. Pero Enriquez desestimó su apreciación.

Fruto del error que cometieron esa madrugada, Rojas pasó a retiro y Andina recibió una amonestación “gravísima”, pero Enríquez salvó con la hoja de vida intacta y fue ascendido a capitán de Fragata en enero de 2011.

12. “Confirmo tsunami en basetalc. Nmm 6 metros en Fuerza Sub. Una ola inundó sin rompiente”

Antecedentes barajados en la investigación estiman que el SHOA recibió al menos dos avisos de “observadores entrenados” -uno desde Juan Fernández y otro desde Talcahuano- indicando un tsunami en curso. Si se comprueba que la Onemi conoció estos reportes antes de las 5:17 AM, Carmen Fernández y sus subalternos podrían ser inculpados de la muerte de 18 personas en Talcahuano y de otras 12 en Dichato, por las olas que golpearon las localidades 45 minutos y una hora y media después, respectivamente.

Los oficiales que actuaron en el SHOA durante el 27 de febrero pueden enfrentar complicaciones judiciales similares, pues recibieron una alerta desde Talcahuano que les informó que un tsunami había ingresado a la base naval de ese puerto: “Confirmo tsunami en basetalc. Nmm 6 metros en Fuerza Sub. Una ola inundó sin rompiente”, decía el mensaje de texto que recibió la oceanógrafa Cecilia Zelaya. Lo envió el capitán Rodrigo Núñez Gundlach, quien había sido jefe del Departamento de Oceanografía del SHOA.

Rojas indica en su defensa que ese mensaje se recibió a las 6:43 AM. Otros testimonios dicen que Zelaya lo leyó previamente y en voz alta a Rojas, Enríquez y Andina, quienes sólo lo escucharon en silencio sin reaccionar, preocupados por la información que comenzaba a llegar desde Juan Fernández.

13. La situación es de normalidad

A las 4:15 AM, el jefe de la 2º Zona Naval, contraalmirante Roberto Macchiavelo, informó a Bomberos de Talcahuano, al jefe de la 8º Zona Policial, Elicier Solar y al entonces Intendente del Bio Bio, Jaime Tohá, de que no había alerta de tsunami, porque el epicentro se había localizado en tierra.

Esta información fue divulgada por el intendente Tohá a las 5:20 AM a través de Radio Bio Bio. Miles de personas lo escucharon y varias resolvieron no moverse o retornar a áreas de riesgo en Talcahuano y en Dichato, donde a las 06:00 y 06:40 nuevas olas cobrarían más vidas.

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